Noticias & Novedades

Ante la suba en los valores de productos básicos, la SCIPA insistió en que comercios y pymes ya reciben listados preestablecidos.

 

Comerciantes de Pilar se despegaron del aumento de precios que se viene registrando en las últimas semanas y que, según estimaciones de la mayoría de las consultoras privadas, podría ubicar al próximo dato de inflación en un nivel similar o incluso por encima del último registro informado por el INDEC, que fue del 2,9%.

A través de un comunicado oficial, la Cámara de Comercio de Pilar (SCIPA), presidida por Luis Ventura, sostuvo que el comercio minorista y las pymes no son formadores de precios, sino tomadores de valores que se definen en otros eslabones de la cadena económica.

“El comercio, especialmente el pequeño y mediano, no es formador de precios. Es, por el contrario, tomador de precios dentro de una cadena económica que se estructura aguas arriba, donde se definen costos, insumos, logística y condiciones generales de abastecimiento”, expresó la entidad empresaria.

Desde la cámara explicaron que los comerciantes reciben valores ya fijados, sin capacidad de incidir en su conformación, y que deben absorber incrementos que no deciden. “El comerciante recibe valores ya fijados, absorbe incrementos que no decide y compite en un contexto de márgenes cada vez más reducidos”, señalaron.

El comunicado también remarcó que las distorsiones en la cadena de formación de precios terminan impactando directamente en el consumidor. “Cuando la formación de precios se ve distorsionada por la falta de previsibilidad, el impacto final siempre lo paga el consumidor. Cada distorsión acumulada en la cadena termina reflejándose en el precio que enfrenta quien compra”, indicaron desde la SCIPA.

En ese marco, la entidad advirtió que esta dinámica no solo afecta al comercio, sino que erosiona el poder de compra de las familias y retrae el consumo, profundizando las dificultades del mercado interno.

El documento también hizo referencia a un comportamiento que, según la cámara, se vuelve cada vez más frecuente en contextos de incertidumbre. “Cuando el formador de precios encarece artificialmente el consumo interno y vuelve imprevisible la actividad comercial, el consumidor busca alternativas fuera del mercado local, incluyendo la compra de productos a través de plataformas del exterior”, afirmaron.

Desde la SCIPA señalaron que, bajo esas condiciones, no resulta llamativa la caída de ventas en el comercio nacional. “Luego, no puede sorprendernos la caída de ventas en el comercio nacional si el propio sistema empuja al consumidor a buscar precios y previsibilidad por fuera de nuestras fronteras”, expresaron.

Finalmente, la cámara alertó sobre el impacto que la falta de previsibilidad tiene en la continuidad de los comercios y en el empleo formal. “La imprevisibilidad en la cadena de formación de precios no solo desalienta la inversión, sino que pone en riesgo la continuidad de miles de comercios, con su consecuente impacto en el empleo formal y en la vida económica de las comunidades”, advirtieron.

Por último, la entidad sostuvo que “el comercio necesita reglas claras y estables para poder planificar” y remarcó que “señalar al último eslabón de la cadena como responsable de problemas estructurales no resuelve el problema y profundiza la crisis”.

“Sin previsibilidad no hay consumo sostenible, y sin consumo no hay comercio posible”, concluyó el comunicado.